Los esplendorosos 97 años de Enriquito Bonne

Enrique Bonne Castillo, el autor de más de 150 canciones entre danzones, boleros, guarachas, sones, sambas, congas, chachachá, merengue, montunos… que embellecen el patrimonio musical cubano, celebra hoy su cumpleaños 97, lúcido, emprendedor y tan campechano como siempre.

En su hogar de calle D, entre Avenida de Céspedes y calle 4ta., en el reparto Sueño, encontramos al también creador del ritmo pilón, junto a Juana Elba, su compañera de todos los momentos, que precisamente en este junio, pero casi a fines del mes, festejará sus 93 abriles.

“Me siento bien –dijo Bonne-. He recibido llamadas desde varios países de Europa, desde Argentina, Estados Unidos y otros países de América, y desde infinidad de sitios de Cuba, ; y desde Santiago de Cuba ni qué decir…”.

A pleno inicio de la mañana de este jueves, hubo en calle D, en la casa de Enriquito, un auténtico “asalto de amor”: el Trío Ensueño, que nunca falta en este cumpleaños, le cantó temas de la autoría de Bonne; allí estuvo el grupo insigne del célebre compositor: Los Tambores de Enrique Bonne, con Joaquín Solórzano al frente.

BONNE 2También fueron a saludarlo del Museo de la Música Pablo Hernández Balaguer; un grupo de trabajadores de la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos, encabezados por la directora, Rosa María Prades Bell; de la filial santiaguera de la Asociación Culinaria de Cuba…

Raulicer García Hierrezuelo, director provincial de Cultura, fue hasta el hogar del prolífero autor, a saludarlo y a trasmitirle la felicitación en nombre de los integrantes del sector cultural en Santiago de Cuba.

Y ya casi al final de la tarde, hasta Sueño, fue a departir con Enriquito, otro compositor de música popular: Rodulfo Vaillant García, quien le entregó al autor de “Dame la mano y caminemos” un diploma por su condición de fundador del Comité Provincial de la Uneac que está cumpliendo 45 años, y una pieza bellísima: dos cisnes entrelazados, obra del maestro soplador de vidrio, Eduardo Izquierdo.

El célebre artesano santiaguero seguramente se inspiró en esa relación tan hermosa de dos figuras tan queridas y emblemáticas en la ciudad: Enrique Bonne y Juana Elba.

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